Sobre Nicaragua y la COP 21

Por Francisco Espinoza

Según la Administración Nacional Oceánica y de la Atmosfera de Estados Unidos, el primer semestre del año 2015 fue el más caluroso en la historia, desde que hay registros globales en 1880. Este año se llevó a cabo la Convención Anual de Naciones Unidas, dando como resultado que ya no habrá Objetivos del Milenio, sino que se convertirán en Objetivos de Desarrollo Sostenible y su meta es el 2030. También en esta semana dio inicio la Conferencia de Cambio Climático COP 21 en Francia, en donde los líderes del mundo, diversos grupos de sociedad civil y el sector empresarial tendrán la tarea de llegar a acuerdos generales sobre la estrategia a implementar para la reducción de los gases de efecto invernadero.

La posición de Nicaragua debería ser estratégica y llevar a cabo procesos de negociación para incidir ante las grandes potencias sobre los acuerdos que se están tomando, en base al impacto que sufrirían los países en desarrollo al permitir que la temperatura mundial aumente. De­finitivamente debería haber una mayor seriedad por parte de las grandes potencias mundiales en asumir las responsabilidades que sus decisiones y acciones han causado en el aumento de la temperatura global. Pero Nicaragua debe tener la responsabilidad como país de tener presente un plan de acción para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero.

EL CAMBIO CLIMÁTICO debería de ser una de las principales preocupaciones para el país el próximo año. Alinear todas las leyes, decretos y políticas ambientales para que funcionen de forma integral en todas las instituciones del estado. Invertir más en el MARENA, INAFOR, MAG y diseñar una nueva estrategia nacional de adaptación al cambio climático. Pero debe ser una estrategia distinta, donde se incluya la transferencia de información y avances tecnológicos de otros países, que involucre sector académico, todo el conocimiento y prácticas que hay en las Universidades públicas y privadas de nuestro país. Lograr desarrollar propuestas para detener el avance de la frontera agrícola y ganadería extensiva, no podemos continuar con modelos ine­ficientes, poco productivos e insostenibles que dejaran más perdidas que las ganancias del día a día que actualmente están generando.

También debe tomarse en cuenta el trabajo de organizaciones ambientalistas con experiencia en el campo y otras nuevas como nosotros que venimos con ideas nuevas, conocimientos y propuestas de trabajo que aportaran a involucrar a distintos actores y que seamos tomados en cuenta. Es por eso que en Paris, se deben identifi­car claramente las alianzas y presentar propuestas estratégicas que benefi­cien a que se logre avanzar de forma asertiva y e­ficiente con una estrategia clara, medible y que aporte resultados en el corto, mediano y largo plazo.

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